El impactante suceso tuvo lugar el pasado jueves en el parque temático Johnsons of Old Hurst. Mientras el niño recorría una pasarela elevada para observar a los reptiles, fue abordado por un individuo que transitaba por el lugar, quien lo arrojó al vacío.
Estado de salud del menor
De acuerdo con el informe emitido por los organismos de seguridad y salud británicos, el pequeño está bajo observación médica constante y su recuperación avanza de manera favorable. Los especialistas médicos ratificaron que su vida no corre riesgo, a pesar de haber sufrido fracturas de consideración en un brazo y en la zona pélvica.
Las evaluaciones clínicas iniciales y los testimonios recabados sugieren que las lesiones óseas fueron causadas por la mordedura de uno de los cocodrilos antes de que el personal lograra ponerlo a salvo fuera del agua.
Un rescate heroico
La tragedia no tuvo un desenlace fatal gracias a la rápida intervención de los presentes y del personal del parque. Al percatarse de que el menor había sido lanzado sobre la valla de seguridad, Tracey Johnson, esposa del dueño del zoológico, no dudó en arriesgar su propia integridad y se lanzó al foso de los reptiles.
Gracias a su valiente acción, Johnson logró espantar a los animales y extraer al niño del agua en cuestión de segundos, evitando que los cocodrilos le propinaran heridas fatales en áreas vitales como el cuello o el torso.
Situación del agresor
El incidente ha generado una fuerte controversia en el Reino Unido debido a las circunstancias del ataque. El responsable es un hombre de 30 años con una discapacidad intelectual severa, quien levantó al niño sin motivo aparente y lo lanzó por encima de las protecciones.
Visitantes del parque denunciaron que los cuidadores del agresor estaban distraídos con sus teléfonos celulares, descuidando así al grupo de adultos vulnerables que tenían bajo su supervisión. La policía ha determinado que, debido a su condición psiquiátrica, el atacante no puede ser interrogado por el momento. Por esta razón, ha sido liberado bajo fianza hasta el mes de septiembre, mientras las autoridades forenses analizan las grabaciones de seguridad para esclarecer la responsabilidad penal del individuo y la posible negligencia de sus tutores legales.