Tanto el crudo Brent como el West Texas Intermediate (WTI) registraron un retroceso superior al 1% en comparación con la jornada anterior. Este comportamiento se produce en un escenario donde las tensiones en Oriente Medio han disminuido y se han reactivado rutas marítimas fundamentales para el traslado de hidrocarburos.
En cuanto a las cotizaciones, el petróleo West Texas Intermediate (WTI) se situó en 72,30 dólares por barril, mientras que el crudo Brent del Mar del Norte alcanzó los 76,11 dólares por barril.
Factores que inciden en el mercado
La caída en los precios responde, en gran medida, a la expectativa de un aumento en la disponibilidad global de crudo. Los inversionistas apuestan a que la reapertura del estrecho de Ormuz y la flexibilización temporal de las sanciones sobre el petróleo iraní permitirán un mayor flujo de suministro en los meses venideros.
Pese a la tendencia a la baja, los especialistas advierten que el panorama sigue supeditado a la dinámica de las relaciones entre Estados Unidos e Irán. Los operadores financieros monitorean de cerca cualquier avance en los acuerdos recientes, ya que estos podrían alterar rápidamente el valor del barril.
Expertos del sector señalan que un entorno de cooperación favorecería una mayor oferta, manteniendo la presión bajista. No obstante, cualquier indicio de conflicto podría generar nuevas fluctuaciones en los mercados energéticos.
La reactivación del estrecho de Ormuz ha inyectado optimismo en los mercados, al ser una vía vital para el comercio mundial. Datos recientes confirman un aumento en el tránsito de buques, lo que sugiere una normalización progresiva de las operaciones.
A pesar de este ajuste, los analistas estiman que el petróleo podría sostenerse en niveles elevados durante el resto del año, dado que la recuperación total del suministro no será inmediata y persisten riesgos geopolíticos y económicos latentes.