Este tipo de decisiones drásticas no son habituales en la máxima cita del balompié, contabilizándose apenas cuatro despidos de entrenadores en plena competición. No obstante, existe un antecedente particular: el de Julen Lopetegui, quien fue apartado de la selección española en 2018 antes de dirigir su primer encuentro tras conocerse su fichaje por el Real Madrid.
Los otros tres casos registrados comparten una coincidencia temporal, ya que todos ocurrieron durante la edición de 1998, el torneo con mayor cantidad de cambios de mando en los banquillos.
Antecedentes similares
Túnez conoce bien esta situación. En aquel Mundial de 1998, Henryk Kasperczak fue cesado tras caer en sus dos primeros compromisos frente a Inglaterra y Colombia. Una suerte similar corrió el surcoreano Cha-Bum Kun, quien fue relevado tras las derrotas ante México y Países Bajos. Asimismo, el brasileño Carlos Alberto Parreira, al mando de Arabia Saudita, fue despedido tras perder contra Dinamarca y el país anfitrión.
Sin margen de maniobra
A diferencia de los casos anteriores, a Lamouchi no se le otorgó tiempo para intentar una remontada. Tras el descalabro ante los suecos, el técnico tuvo que recoger sus pertenencias de inmediato. El entrenador reconoció la dificultad de iniciar el torneo con una derrota tan abultada, admitiendo errores propios que el equipo no podía permitirse en un escenario de tal magnitud.
Con apenas cinco partidos dirigidos al frente del combinado africano, donde solo sumó una victoria en un amistoso, Lamouchi deja su puesto a Hervé Renard, un estratega con amplia trayectoria en copas del mundo, quien asume el reto de enderezar el rumbo del equipo.