El Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC), junto a diversos organismos internacionales, advierte que el panorama es desolador: numerosas comunidades se encuentran sumidas en la oscuridad, carentes de energía eléctrica, agua potable y totalmente incomunicadas debido al desplome de las vías de acceso.
Réplicas constantes
El epicentro del sismo, localizado a 55 kilómetros de profundidad frente a las costas de la isla de Burias, ha generado una estela de destrucción que se intensifica con el paso de las horas ante la fragilidad del terreno. Además de las 38 víctimas fatales, los equipos de rescate trabajan a contrarreloj para localizar a 4 personas desaparecidas y brindar asistencia médica a más de 470 heridos.
Las cifras oficiales contabilizan 40.674 personas desplazadas, de las cuales cerca de 32.000 se encuentran en refugios improvisados. Asimismo, se reportan 2.505 viviendas afectadas, de las cuales 460 han quedado reducidas a escombros. Durante las primeras 24 horas tras el evento principal, los sismólogos registraron un enjambre de más de 1.055 réplicas, con magnitudes de hasta 6,7, lo que ha provocado nuevos derrumbes en edificaciones ya comprometidas.
Impacto en la educación
El terremoto ocurrió a las 07:37 AM del lunes, justo cuando millones de estudiantes se reincorporaban a sus centros educativos. El sismo causó daños estructurales en un millar de escuelas, muchas de las cuales albergaban alumnos al momento del impacto. Lamentablemente, un menor de edad figura entre los fallecidos.
Se estima que unos 4 millones de niños han perdido el acceso a la educación de manera indefinida. Organizaciones como Unicef y Save the Children han instado a priorizar la atención a la infancia. «Las necesidades más urgentes incluyen agua potable, refugio seguro y apoyo psicosocial, ya que muchos niños siguen traumatizados tras ver sus aulas caer», señaló Faisah Ali, portavoz de la organización.
General Santos en estado de calamidad
La ciudad portuaria de General Santos, con una población de 530.000 habitantes, ha sido declarada formalmente en zona de desastre. La ONG local Kidlikasan informó que al menos 12 personas perdieron la vida en esta localidad debido al desplome de edificaciones comerciales y la caída de escombros en la vía pública.
En los municipios vecinos de Maasim, Malapatan y Glan, la situación es crítica: un deslizamiento de tierra de gran magnitud sepultó decenas de viviendas, siendo este el factor principal de la mortalidad en dicha provincia. El balance final de víctimas permanece estancado, ya que la destrucción de puentes impide el acceso de maquinaria pesada hacia las zonas rurales más afectadas.