El director nacional del Cicpc, Douglas Rico, informó sobre el caso a través de sus redes sociales, detallando que el hallazgo ocurrió cuando los animales domésticos de un vecino de la parroquia Libertad descubrieron los restos de la pequeña. El dueño de los canes notificó de inmediato a las autoridades, dando inicio a las labores de investigación técnico-científica.
Resultados de la necropsia
Tras realizar el examen forense al cuerpo de la infante, los especialistas determinaron que la víctima nació con vida y con signos vitales estables. No obstante, el informe médico-legal reveló que la menor fue extraída del vientre materno mediante maniobras rudimentarias y de extrema violencia.
“Los análisis forenses detectaron un corte no quirúrgico en el cordón umbilical y confirmaron que la causa de muerte fue asfixia mecánica por sofocación, lo que evidencia que la niña fue asesinada poco después de su nacimiento”, explicó Rico.
Confesión y ocultamiento
Al profundizar en las pesquisas dentro de la comunidad, los investigadores localizaron a la madre, identificada como Virginia Del Carmen Vera Ojeda, de 32 años. Durante el abordaje, la mujer mostró un comportamiento nervioso y se tocaba constantemente el vientre.
Ante las sospechas, fue trasladada al Hospital II Nuestra Señora del Carmen, donde los médicos confirmaron que presentaba dilataciones uterinas compatibles con un parto reciente. Al verse acorralada por las pruebas médicas, la mujer confesó el crimen. Admitió que, con el consentimiento de una amiga, ingirió medicamentos para forzar la expulsión de la bebé y, posteriormente, enterró el cuerpo de manera clandestina para ocultar su estado y el parto a su esposo.