En hechos separados ocurridos fuera de nuestras fronteras, dos ciudadanos venezolanos han perdido la vida en situaciones que mantienen a las autoridades en alerta. El primer caso se registró en el distrito de Chorrillos, Perú, donde fue hallado el cuerpo sin vida de un hombre de 32 años en un sector industrial de la avenida Miramar, una zona caracterizada por su escasa iluminación y aislamiento.
De acuerdo con los reportes policiales, el occiso presentaba 16 impactos de bala, lo que sugiere una ejecución planificada. Las investigaciones preliminares apuntan a un posible ajuste de cuentas, tras conocerse que la víctima habría sido trasladada a la fuerza hasta ese lugar por sus captores antes de ser acribillada. Vecinos del sector, quienes alertaron a los cuerpos de seguridad tras escuchar las detonaciones, manifestaron su preocupación por la recurrencia de actos violentos en la zona. La familia del fallecido acudió al sitio del suceso, aunque prefirió mantener reserva ante los medios de comunicación.
Por otro lado, en un incidente aislado ocurrido el pasado 26 de mayo, otro ciudadano venezolano, de aproximadamente 40 años, falleció en la frontera que divide a Chile y Bolivia. El hallazgo tuvo lugar en una zona de alta vulnerabilidad geográfica, donde las condiciones climáticas extremas habrían provocado un paro cardíaco repentino en el hombre.
Tras el descubrimiento del cuerpo, las autoridades locales notificaron a la Fiscalía y a la Policía Rural y Fronteriza de Pisiga. Posteriormente, se coordinó el despliegue de detectives de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) para proceder con el levantamiento del cadáver y dar inicio a las diligencias legales correspondientes para esclarecer los hechos.