De acuerdo con los registros oficiales panameños, durante ese periodo, aproximadamente 1,2 millones de personas cruzaron esta frontera natural que separa a Panamá de Colombia. El año 2023 marcó un hito crítico en esta crisis, al contabilizarse el paso de 520.000 migrantes por la zona.
El Tapón del Darién, un pulmón vegetal que conecta Centroamérica con el resto del continente, abarca un parque nacional de 579.000 hectáreas. Desde 1981, este paraje ostenta la distinción de Patrimonio de la Humanidad otorgada por la Unesco.
Este territorio destaca por poseer una excepcional variedad de hábitats, que incluyen desde manglares y marismas hasta bosques tropicales de diversas altitudes, tal como lo ha documentado la Unesco.
Kevin Cabrera, embajador de EE. UU. en Panamá, señaló que este aporte financiero busca respaldar los esfuerzos de restauración liderados por el Ministerio de Ambiente panameño, tras el impacto negativo derivado de las políticas de fronteras abiertas de la gestión anterior.
El plan de trabajo se ejecutará en estrecha colaboración con las autoridades ambientales y las comunidades locales, muchas de ellas de origen indígena. El objetivo es retirar los residuos acumulados, optimizar el tratamiento de aguas residuales y elevar el bienestar general de los habitantes de la región.
Cálculos realizados por el Ministerio de Ambiente en 2023 estimaron que cada persona que transitaba por la selva dejaba un promedio de nueve kilos de basura a lo largo de su recorrido, el cual solía extenderse por varios días a través de distintas rutas.
Para agosto de 2023, la administración del entonces presidente Laurentino Cortizo alertó sobre la acumulación de unas 9.000 toneladas de desechos en la selva, advirtiendo que las labores de recuperación total podrían extenderse hasta por seis décadas.
El embajador Cabrera subrayó que, bajo la coordinación de los presidentes Donald Trump y José Raúl Mulino, el Darién se encuentra actualmente blindado contra el accionar de carteles de la droga, organizaciones criminales y el tránsito de migrantes irregulares.
Las estadísticas reflejan una caída drástica en el flujo migratorio, pasando de más de 500.000 personas en 2023 a cerca de 3.000 en 2025. Este descenso se atribuye a las estrictas políticas antimigratorias del gobierno de Trump, enfocadas en deportaciones y restricciones, sumadas a las medidas de seguridad implementadas por Panamá en la zona fronteriza.
Finalmente, Cabrera destacó que esta inversión es una prueba de la sólida alianza entre ambos países, reafirmando el compromiso mutuo por garantizar la seguridad fronteriza y desarticular las redes criminales en la región.