
Este ajuste representa el tercer incremento realizado de forma unilateral por el gremio transportista en los meses recientes. Los trabajadores del volante justifican esta medida citando la compleja situación económica del país, el incremento en el costo de vida, así como los elevados precios de los repuestos y la dificultad para acceder al combustible.
Es importante destacar que, según las normativas vigentes establecidas por el Concejo Municipal, las tarifas legales se mantienen fijadas en 70 bolívares para los carritos por puesto y 60 bolívares para buses, busetas y vans. Asimismo, se contempla un descuento del 50% para estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad; no obstante, estos acuerdos han sido ignorados sistemáticamente por los prestadores del servicio.
La realidad en las calles refleja un panorama crítico para los usuarios, quienes deben soportar largas esperas en las paradas, especialmente después del mediodía. Los pasajeros han manifestado su preocupación ante la notable ausencia de unidades en sectores periféricos y alejados del casco central, tales como Corito, H7, R10, Villa Feliz y 5 Bocas.
La crisis del combustible como factor determinante
La problemática del transporte se ve acentuada por la escasez de combustible en las estaciones de servicio de la localidad. Esta situación obliga a los transportistas a dedicar jornadas completas en las colas para poder surtir sus vehículos, lo que reduce drásticamente la cantidad de unidades operativas disponibles para cubrir las rutas diarias y atender la demanda de la población cabimense.