¿Qué caracteriza al hantavirus?
De acuerdo con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), los hantavirus conforman una familia de más de veinte especies virales denominadas Bunyaviridae. A diferencia de otros patógenos de esta familia, su transmisión no ocurre mediante insectos, sino a través de roedores infectados. Se trata de una enfermedad zoonótica, capaz de saltar de animales a humanos, con tasas de mortalidad que pueden variar entre el 5 % y el 15 %, dependiendo de la variante específica del virus. Estos se clasifican geográficamente en grupos del «Viejo Mundo» (Asia y Europa) y del «Nuevo Mundo» (América).
Mecanismos de contagio
El contagio se produce principalmente por el contacto directo con excreciones de roedores, como orina, saliva o heces, siendo estos animales los reservorios naturales. La inhalación de aerosoles o polvo contaminado con partículas infecciosas es una de las vías de transmisión más comunes. Aunque el contagio entre personas es sumamente inusual, la patología puede ser severa, requiriendo periodos de recuperación prolongados. La OMSA advierte que incluso las mascotas, como las ratas domésticas, pueden portar el virus Seoul sin presentar síntomas evidentes, por lo que se recomienda supervisión veterinaria ante cualquier sospecha.
Sintomatología y pronóstico
Los síntomas varían según el origen del virus. En el caso del «Viejo Mundo», suele manifestarse como fiebre hemorrágica con síndrome renal, con un periodo de incubación de hasta tres semanas. Por otro lado, las variantes del «Nuevo Mundo» provocan el síndrome pulmonar por hantavirus, que puede derivar rápidamente en insuficiencia respiratoria. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que los síntomas iniciales —fiebre, fatiga, dolores musculares y náuseas— son fácilmente confundibles con un cuadro gripal, lo que complica el diagnóstico temprano.
Medidas preventivas esenciales
Para reducir riesgos en el hogar y entornos cerrados, es fundamental sellar almacenes de alimentos y eliminar focos de basura para evitar la presencia de roedores. Al limpiar áreas contaminadas, se debe garantizar una ventilación adecuada y utilizar equipo de protección personal, incluyendo guantes y mascarillas. Es vital evitar barrer en seco para no levantar polvo; en su lugar, se recomienda humedecer las superficies con desinfectantes o detergentes para minimizar la formación de aerosoles infecciosos.