«Quienes estamos aquí buscamos representar nuestra bandera de la mejor forma. Que Venezuela sea campeón es la verdadera y real representación de una nación que, a pesar de sus dificultades, ha sabido salir adelante», expresó con orgullo la venezolana de 37 años.
Patiño, quien reside en Estados Unidos desde hace nueve años, siente gratitud por su nación de acogida, pero esa noche su apoyo incondicional fue para Venezuela.
«Nuestro calor caribeño siempre lleva la bandera en alto», comentó.
En distintos puntos se formaban grupos de personas que danzaban, cantaban y se abrazaban. Las banderas venezolanas ondeaban por doquier, mientras las pantallas de los teléfonos móviles se iluminaban para compartir el júbilo con amigos y familiares.
«Esta emoción es indescriptible, el amor que esto trajo a mi país y la felicidad», manifestó Emma Gutiérrez, de 35 años. «Estamos sumamente felices. Sinceramente, necesitábamos mucho este campeonato. Quiero a Estados Unidos, pero en mi sangre llevo a Venezuela».
A las agrupaciones con tambores se les unió rápidamente un concierto desde una tarima instalada en la entrada del estadio de los Marlins, el equipo de Miami en las Grandes Ligas.
Iraima González, de 43 años, bailaba y gozaba de este triunfo histórico para el equipo venezolano.
«Nos lo merecemos»
«Siento una gran alegría de estar aquí y también por la libertad de mi país. Todos nos lo merecemos», afirmó, haciendo referencia a la operación estadounidense que resultó en el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro en enero.
Cerca de ella, Cody Cole, un estadounidense que demostró saber perder, se unió a la celebración. Intercambió su gorra con un seguidor venezolano e incluso se colocó sobre los hombros la bandera del país suramericano.
«La gente juega al béisbol para vivir noches como esta. Un partido excelente, gente maravillosa y un ambiente increíble. Eso es lo que necesitamos», aseguró el aficionado de 33 años.
La alegría y el orgullo venezolano también se hicieron sentir, por supuesto, en Caracas, donde el encuentro fue proyectado en pantallas gigantes ubicadas en diversas plazas.
Un gran estruendo se oyó con el out 27 que selló la victoria de la Vinotinto. Tras el triunfo, caravanas de motocicletas y automóviles recorrieron las calles de la capital haciendo sonar sus bocinas.
«¡Eh, Venezuela, uh!», coreaban centenares de personas en el sector de Altamira.
La presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, declaró el miércoles como día de júbilo nacional no laborable.
Yoelis Morantes, de 37 años, ya celebraba durante la noche: «Esto nos brinda muchas esperanzas para el país. Requerimos mucha unión, preparación y bastante trabajo en equipo», señaló.
«Estamos festejando lo que debimos celebrar desde principios de año», añadió, en una clara alusión a la operación que condujo a la caída de Maduro.