De acuerdo con la información, la gestión de Delcy Rodríguez ha tomado medidas para distanciarse del esquema de protección anterior, optando por reemplazar a los escoltas de origen extranjero por guardaespaldas venezolanos.
Reestructuración en inteligencia y el ámbito militar
Informantes del área de inteligencia han corroborado que múltiples asesores de Cuba, quienes desempeñaban funciones cruciales en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), han sido relevados de sus cargos o han decidido retirarse por iniciativa propia.
Este distanciamiento se intensificó tras un punto de quiebre el pasado 3 de enero, cuando una operación militar de Estados Unidos culminó con la detención de Nicolás Maduro. Durante el suceso, fallecieron al menos 32 ciudadanos cubanos mientras cumplían labores de protección.
La presión de Estados Unidos
Dentro de la estrategia implementada por Washington, se impuso un bloqueo a los despachos de crudo venezolano con destino a la isla caribeña.
Dicha acción ha generado una fuerte presión económica sobre Cuba, lo que ha llevado a sus dirigentes a evaluar un potencial entendimiento con el gobierno estadounidense. Paralelamente, se ha observado a personal médico y civil de las misiones de intercambio tomando vuelos de vuelta a su país, lo que ha dejado vacíos en áreas sociales que estaban bajo su influencia.
Permanencia parcial y un futuro incierto
Pese a este retiro notorio, no todo el personal cubano ha dejado territorio venezolano. Reportes de la inteligencia norteamericana indican que agentes encubiertos continúan en el país con la misión de seguir de cerca la situación política.
De igual forma, se reporta que ciertos asesores militares y docentes de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES) siguen activos en sus funciones. Entretanto, tanto la administración de Rodríguez como el gobierno cubano afirman públicamente que sus lazos bilaterales se mantienen sólidos.