El ataque ocurrió mientras se disputaba un juego entre equipos de secundaria en el recinto ubicado en Pawtucket, a pocos kilómetros de Providence. Testigos relataban minutos de pánico, con familias y estudiantes refugiándose y socorristas atendiendo a los heridos en el lugar.
Según la oficina del alcalde de Pawtucket, el agresor abrió fuego desde las gradas y posteriormente se quitó la vida en el mismo sitio de los hechos. Las autoridades confirmaron que no se busca a ningún otro sospechoso. La policía destacó que la situación está bajo control y que no existe una amenaza activa para el público general.
Hasta el momento, los detalles sobre las motivaciones del atacante no han sido confirmados oficialmente. Sin embargo, fuentes no oficiales citadas por medios locales y nacionales indican que podría tratarse de un incidente de violencia doméstica en el que el agresor habría apuntado a familiares presentes en el evento. Investigadores continúan evaluando esta hipótesis.
Respuesta de las autoridades
En un breve comunicado, el Gobernador de Rhode Island, Daniel McKee, aseguró estar “monitoreando activamente la situación junto con las fuerzas del orden locales y estatales”, y expresó sus condolencias hacia las víctimas y sus familias. McKee señaló que se han movilizado recursos estatales para apoyar la investigación y garantizar la seguridad en las comunidades afectadas.
La alcaldía también ha trabajado en coordinación con la Policía Estatal de Rhode Island y agentes de la Oficina para el Control de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), quienes se encuentran apoyando las labores periciales y de seguridad.
Hasta el momento, no ha habido declaraciones oficiales directas por parte del FBI relacionadas específicamente con este tiroteo en Pawtucket, aunque la agencia suele colaborar en incidentes con múltiples víctimas o implicaciones de armas de fuego. Investigaciones similares en el estado han contado con participación del FBI para análisis forense y apoyo a las fuerzas locales.
Reacciones y contexto
La comunidad escolar ha sido devastada por el suceso. Las escuelas involucradas emitieron mensajes a padres y estudiantes asegurando que todos los jóvenes habían sido localizados y estaban siendo atendidos. Familias de las zonas cercanas reportaron escenas de confusión y angustia mientras las autoridades evacuaban el área.
Este ataque ocurre apenas un par de meses después del tiroteo en la Universidad de Brown, también en Rhode Island, que dejó dos muertos y varios heridos en diciembre pasado, un episodio que generó amplias críticas sobre los protocolos de seguridad en espacios educativos y públicos.
Mientras las investigaciones continúan, las autoridades han pedido a la comunidad mantener la calma y colaborar con cualquier información relevante que pueda surgir. La escena permanece acordonada y las agencias forenses trabajan para reconstruir los hechos que llevaron a este fatal incidente.