El despliegue, iniciado en las primeras horas del martes, involucró a aproximadamente 2.500 efectivos con el fin de ejecutar 100 órdenes de captura en los densamente poblados complejos de favelas Alemão y Penha, ubicados en una de las zonas más desfavorecidas y conflictivas del norte de Río.
De acuerdo con la Policía Civil, el propósito principal de la operación, que contó con la participación del Ministerio Público de Río, era capturar a los líderes del “Comando Vermelho” y obstaculizar la expansión territorial de la organización.
Las investigaciones, que se extendieron durante un año, determinaron que el complejo de la Penha se había consolidado como un centro neurálgico para el expansionismo criminal. Su cercanía a importantes vías de comunicación lo convertía en un “punto estratégico para el tráfico de drogas y armas”, según la Fiscalía.
El último informe oficial detalla que entre los fallecidos se encuentran 60 presuntos miembros de la organización criminal y cuatro agentes de seguridad. Adicionalmente, al menos ocho uniformados y tres civiles sufrieron heridas de bala.
Las autoridades también informaron del decomiso de 93 fusiles de asalto y una considerable cantidad de estupefacientes.
Este violento suceso tuvo lugar apenas una semana antes de la llegada a Brasil del príncipe Guillermo, heredero de la corona británica, quien participará en Río en la ceremonia de entrega del premio Earthshot, además de un foro de Líderes Locales previo a la cumbre climática COP30 que se celebrará en Belém.