Otros estudios también indicaron que no desayunar regularmente se asocia con una mayor probabilidad de padecer obesidad, hipertensión, niveles elevados de azúcar y colesterol en sangre, así como resistencia a la insulina y enfermedades cardiovasculares.
«Indicador clave»
Los científicos señalaron que las adolescentes que desayunaban a diario no solo obtenían una mejor ingesta de nutrientes, sino que además tenían patrones alimenticios más equilibrados, incluyendo un mayor consumo de frutas, verduras y productos lácteos, en comparación con quienes omitían la primera comida del día.
De acuerdo con los autores, «el desayuno parece ser un indicador clave de una dieta saludable y equilibrada durante la adolescencia«, una etapa crucial para el desarrollo físico y mental.
Asimismo, el estudio destacó que las jóvenes que no desayunan tienden a compensar con comidas más ricas en carbohidratos y bebidas azucaradas a lo largo del día, lo que puede generar desequilibrios nutricionalesa largo plazo. Los investigadores concluyeron que fomentar el hábito del desayuno es una prioridad de salud pública, especialmente entre las adolescentes, para prevenir deficiencias de vitaminas y minerales y promover hábitos alimenticios saludables desde temprana edad.
La hora importa
Por otro lado, una investigación liderada por Hassan Dashti, nutricionista de la Universidad de Harvard, observó que las personas que desayunan más tarde presentan una serie de afectaciones en su salud.
Analizando los hábitos de casi 3.000 adultos mayores del Reino Unido, el estudio encontró que el retraso constante en los horarios de comida, en especial del desayuno, se asocia con mayores tasas de fatiga, ansiedad, depresión y enfermedades metabólicas, sugiriendo que el momento en que se desayuna puede ser tan importante como su contenido nutricional.