Las siete organizaciones identificadas son el “Tren de Aragua”, la “Mara Salvatrucha” (MS-13), el “Cartel del Golfo”, el “Cartel de Sinaloa”, la “Familia Michoacana”, “Carteles Unidos” y el “Cartel de Jalisco Nueva Generación”.
Mathieu Bertrand, un alto funcionario de la Policía Montada encargado del crimen organizado, declaró en una entrevista con CTV que estos carteles “están utilizando Canadá como un punto de transbordo” y que su influencia se extiende a “los delitos que impactan” a la nación.
Cabe destacar que en febrero pasado, el gobierno canadiense añadió a estas siete entidades a su lista de grupos terroristas, siguiendo una medida similar adoptada por Estados Unidos. En ese contexto, se firmó un memorando de cooperación policial para “combatir al ‘Tren de Aragua’” junto a la administración estadounidense.
El entonces ministro de Seguridad Pública de Canadá, David McGuinty, argumentó la necesidad de estas acciones al señalar que “las organizaciones criminales internacionales, incluidos los carteles, juegan un papel clave en la producción y distribución de fentanilo en Canadá”, por lo que es fundamental que las fuerzas de seguridad “tengan todas las herramientas disponibles”.
Según reportes de CTV, estos grupos criminales emplean a Canadá para el envío de metanfetaminas hacia destinos como Nueva Zelanda y Australia, mercados donde el valor de esta droga se incrementa exponencialmente. Por ejemplo, un kilogramo de metanfetaminas, adquirido por 500 dólares estadounidenses en EE. UU., puede ser vendido hasta por 300.000 dólares en Nueva Zelanda.
En los últimos dos años, la Policía Montada ha logrado desmantelar un total de 11 laboratorios clandestinos dedicados a la producción de metanfetaminas dentro de Canadá.