La instalación, que fue construida en menos de dos semanas en un antiguo aeropuerto del condado Miami-Dade, está compuesta por carpas de lona, celdas de alambre, baños portátiles y generadores eléctricos. Su rápida edificación ya había generado protestas por parte de ambientalistas, comunidades indígenas y autoridades locales, quienes fueron excluidas del proceso. La alcaldesa del condado, Daniella Levine-Cava, ha solicitado acceso formal, expresando su preocupación por las condiciones médicas y el creciente número de muertes bajo custodia migratoria en el estado.
Denuncias de Malas Condiciones y Opacidad
Uno de los primeros testimonios desde el centro provino de la esposa de un migrante mexicano detenido por conducir sin licencia. Ella relató al diario El País que su esposo no tiene acceso a higiene básica, solo recibe un sándwich al día y que los traslados médicos se realizan con esposas en pies y manos. En una grabación, el detenido alertó: «Esto aquí no sirve para nada. Si me pasa algo, tienes mi información, los demandas”.
Ante estos reportes, el Departamento de Seguridad Nacional respondió calificando las denuncias de “fake news” y defendió que los detenidos son «criminales peligrosos». Mientras tanto, legisladores estatales demócratas que intentaron visitar el centro fueron rechazados. Aunque el estado anunció un recorrido oficial para este sábado, las críticas siguen creciendo, ya que muchos consideran que “Alligator Alcatraz” simboliza una política migratoria cada vez más punitiva y opaca.