En el último informe de perspectivas económicas globales (WEO, por sus siglas en inglés) publicado este martes, el FMI ha rebajado medio punto su proyección de crecimiento para América Latina y el Caribe para 2025, de 2,5% que estimaba en enero pasado a 2%.
La región afronta entorno global adverso, caracterizado por alta incertidumbre en política comercial, fragmentación geopolítica y endurecimiento de las condiciones financieras. En consecuencia, el crecimiento del PIB regional bajará a 2% este año, aunque se recuperará en 2026 con avance de 2,4%, la misma tasa que el año pasado.
Ajustes en Venezuela clave para la inflación regional en 2025
El FMI prevé fuerte desaceleración de la inflación desde una media de 16,6% en 2024 a 7,2% en 2025 y 4,8% en 2026, en parte gracias a los ajustes en Argentina y Venezuela. Esta tendencia refleja una estabilización de precios en las economías más grandes de la región.
El Caribe registrará altas tasas de crecimiento debido a la recuperación del turismo, aunque sus economías siguen siendo vulnerables a shocks externos.
América Latina sigue lidiando con problemas estructurales como alta desigualdad, rigidez fiscal, baja productividad y dependencia de materias primas.
Además, la coyuntura actual y el creciente proteccionismo comercial en todo el mundo agravan estos desafíos.