“Me robó parte de mi vida”. Y añadió que la vorágine de ese éxito tan repentino lo llevó a un punto en el que se sentía “prestado”, lejos de su verdadera esencia.
El ‘roba corazones’ de la televisión de oro de Venezuela, quien reside actualmente en Madrid, admitió también que el reconocimiento constante fue más que agobiante. Decidió, por eso, frenar para no volverse «loco» y disfrutar de su familia.
“No podía ir al cine, a comer… sentía una pérdida. Si no puedes disfrutar de la gente, te caes del cielo”, expresó. Sin embargo, aseguró que no guarda rencor, sino que busca una conexión más auténtica con su público.

El próximo objetivo de Mata es retomar su gira por España para reencontrarse con su público y compartir sus experiencias | Foto EFE
Carlos Mata, el que alguna vez fue
El también cantante señaló que en la década de los 80 y parte de los 90 llegó a estar ocho años y medio sin tomarse una semana libre, envuelto en una vorágine de grabaciones. Después de Cristalllegaría, entre otras, la también archiconocida La dama de rosa. Además, estaba de gira por Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.
No podía salir a la calle en cualquier ciudad sin ser conocido.
«Y las primeras veces que eso te pasa, no voy a mentir, es un masaje para el ego. Pero cuando empieza a suceder en cualquier parte y no puedes ir al cine, a comer … lo que sentía era una pérdida.», explicó.
El éxito le llegó inesperadamente a Carlos Mata, porque eso de galán nunca se lo creyó, a no ser por la escritora de radionovelas cubana Delia Fiallo, quien lo empujó a aceptar el papel protagonista de Luis Alfredo Ascanio en Cristal.