Cubrir las ventanas es una necesidad, bien sea para minimizar la entrada de la luz del sol o para bloquear la vista de afuera hacia adentro y dar privacidad. Tradicionalmente, se han usado las cortinas para esto.


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¿Por qué sustituir las cortinas por estores?

En el siglo XVIII se crearon los estores, similares a las cortinas, pero minimalistas. Solo una capa de tela con pocos pliegues, o sin ellos, cumplían la misma función. Estos se patentaron en el siglo XIX, pero su uso se popularizó en los años 60 del siglo XX.
Hoy existen muchos modelos y estilos adaptables a todo tipo de decoración en casas o negocios. Para quienes desean conocer los tipos de estores pueden visitar la tienda online Tecno Cortinas y ver en su web todo sobre estos productos, incluyendo su precio y medidas.
Lo cierto es que la fama de los estores y el por qué están en la palestra de los diseñadores de interiores no es casualidad. Ofrecen muchísimas ventajas que las cortinas no brindan, o en menor medida. Desde clásicos con pliegues y vaporosos estores hechos de telas, hasta los minimalistas, de materiales sintéticos e ignífugos que dan sobriedad a los espacios. Básicamente, hay un tipo de estor para cada necesidad. Estas son las ventajas que brindan:
Diversos modelos y estilos
Hay estores que se recogen de manera vertical, sujetos a una barra o guía instalada en el techo o sobre la ventana. Pero, también los hay los que se repliegan de forma horizontal, hacia los laterales de las ventanas.
En cuanto a los materiales, existen estores de telas diversas que tienen varillas o guías. Son vaporosos y con caídas sinuosas que confieren a toda ventana un toque romántico y cálido.
Este tipo de estores sirven para hogares y se usan en salones y comedores. También suelen instalarse en dormitorios cuando la necesidad del diseño lo requiere y crean sitios muy acogedores con “calor de hogar”.
Por otra parte, están los estores modernos que pueden ser de una sola capa o de una sucesión de lamas verticales u horizontales. Estos se fabrican en sintéticos o polímeros como el PCV y el poliéster.
Algunos de estos modelos no permiten desmontarse para ser lavados, pero esa es su mayor virtud, ya que solo se limpian con la aspiradora o con un paño húmedo. Dentro de este grupo entran los ignífugos y los que poseen una cubierta anti mosquitos que alejan los bichos de las ventanas.
Sensación de espacios abiertos y limpios
Los estores, aunque sean muy voluptuosos, siempre llevan menos tela o material que las cortinas y se circunscriben a las dimensiones de las ventanas.
Es decir, poseen un acabado limpio y simple. Esto favorece a las estancias pequeñas porque no crean un efecto de pesadez en las ventanas.
Por el contrario proporcionan un diseño sencillo, pero a la vez muy elegante, que puede combinarse perfectamente bien con muebles y estilos diversos de decoraciones de interiores.
Incluso, un mismo modelo de estor si se elige con colores o diseños diferentes da un aspecto distinto a cualquier habitación.
Esta es la razón por la que cada vez más personas y profesionales del diseño los usan en espacios de hogares, comercios y oficinas.
Facilidad de mantenimiento y limpieza
Sean estores que pueden sacarse de sus tubos para meterlos en la lavadora o los fijos que no se desmontan, son más fáciles de mantener (y más baratos) que las cortinas.
Para hacer cortinas, por lo general, se emplea el doble de tela de las dimensiones de las ventanas. Suelen ser pesadas y engorrosas de desinstalar para lavar.
Los estores, en cambio, tienen mecanismos de sujeción muy sencillos, son livianos y en una misma tanda de lavadora se pueden meter todos los de la casa.
Las cortinas, por ser más grandes y voluminosas, hay que lavarlas una a una. Esto se traduce en más agua, más detergentes y más energía consumida. Ni hablar de los estores fijos de PVC o poliéster que solo requieren un paño húmedo y una pasada para quedar como nuevos.