Ricardo, quien estaba esperanzado en tener un mejor futuro, que no le dio Venezuela y ya no le estaba dando Ecuador, viajó por 40 días haciendo la peligrosa travesía de la Selva del Darién, frontera entre Colombia y Panamá, para luego atravesar toda Centro América, como hacen todos los que asumen ese reto: un ratico a pie y otro en autobús. Así llegó a México, donde los migrantes deben sortear mil vicisitudes.
Y el 19 de junio cuando se dirigía hacia la frontera con Estados Unidos, por la carretera Saltillo-Monclova junto a 8 venezolanos más, en una van blanca, estando tan cerca de lograr su sueño, ocurrió el nefasto acontecimiento.
El conductor de un Chevrolet Aveo, al esquivar ¡una liebre! que cruzaba la carretera, los chocó de frente.
Por el impacto, el chofer y 8 venezolanos que le acompañaban sufrieron heridas, pero Ricardo murió de forma inmediata, y el conductor del Aveo también murió.
Otra tragedia más que enluta a una familia venezolana. Ricardo Marcano, una promesa de la música, muere prematuramente, dejando huérfana a Erika de 6 años quien al lado de su madre, María Gabriela Granado, había aceptado el sacrificio de separarse de su padre, con la ilusión de reencontrarse en suelo americano.

Por: Angélica Carmona/Imagen: Cortesia
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