«Si esa actualización del cono monetario no va relacionada con un programa económico para acabar con la hiperinflación y hacer crecer la economía, esa reconversión monetaria se va a perder en meses, tal vez en un año», explicó Guerra en un vídeo difundido por la oposición.
A su juicio, eso puede suceder «porque las causas de la hiperinflación siguen estando ahí y el cono monetario pierde otra vez sus atributos para facilitar y hacer factible la transacción».
El próximo 1 de octubre, al entrar en circulación la moneda reconvertida por tercera vez en lo que va de siglo, el actual bolívar soberano pasará a llamarse bolívar digital.
Los seis ceros que se le quitarán a la moneda se suman a otro ocho, ya eliminados en las dos reconversiones anteriores, cuando la moneda pasó de llamarse bolívar -sin apellidos- a bolívar fuerte y, posteriormente, soberano.
Pese al nombre de la nueva moneda, esta no será digital, sino que contará con billetes y monedas.
Debido a la hiperinflación y la devaluación constante, el billete de más alta denominación actualmente en circulación, el de un millón de bolívares soberanos, se cambia por unos 25 centavos de dólar y su capacidad de compra es prácticamente inexistente.
Ante esa situación, la economía venezolana vive una dolarización transaccional y los negocios cuentan con numerosos problemas para cuadrar sus balances debido al gran número de ceros que deben escribir.
Frente a esta realidad, Guerra dijo que la nueva reconversión monetaria «tiene un solo propósito», el de «facilitar el intercambio, la adquisición de bienes y servicios».
«Es solo un cambio cosmético para facilitar las transacciones», aseveró.
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