Espaguetis, macarrones, ñoquis… La pasta italiana es una de las comidas más populares del mundo porque es muy fácil de preparar, aguanta semanas en la despensa (la pasta seca) y es muy sabrosa.

Este agua, si la pruebas, no tiene un buen sabor, y posee un color turbio que le hace parecer agua sucia. Pero todo se debe al almidón proveniente de la pasta. Y es precisamente este almidón el que vamos a aprovechar.

Cuando pongas a cocer espaguetis, macarrones, o cualquier otro tipo de pasta italiana seca, completado el proceso extrae la pasta con unas pinzas o un tenedor de pasta.

Si te ha sobrado mucho agua puedes tirar un poco, ya que no la necesitamos toda. Tan solo vamos a usar el equivalente a un taza de café.

El truco es el siguiente: deja el equivalente a una taza dentro de la cazuela, y añade la salsa que vas a usar con la pasta: boloñesa, carbonara, simple tomate frito, pesto, cualquiera sirve. ¿Por qué hacemos esto?

El almidón que hay en el agua de la pasta cocida espesa la salsa. Y la sal, refuerza su sabor. Gracias a este agua la salsa va a tener más cuerpo, y va a saber mejor.

Ya solo queda añadir la pasta, remover, y tendrás un delicioso plato más sabroso que nunca. Eso sí, ten en cuanta que la cantidad de agua que dejes depende de la cantidad de salsa que vayas a usar, porque si hay demasiada, la aguará.

Si no sabes cuánta sal hay que echar a la pasta, aquí te lo explicamos. Y recuerda que comer pasta, alarga la vida. ¿Qué más se puede pedir?