Entre las bebidas más sencillas se puede mencionar la cerveza, sin embargo, otras como el ron o el whisky son un poco más fuertes ya que su contenido de alcohol es mucho más elevado.
Pero si mencionamos la palabra “elevado” encontramos que nos será útil para describir los precios que han alcanzado las llamadas “bebidas espirituosas” en una Venezuela sumida en una grave crisis y con una hiperinflación que dispara a diario los precios de todos los productos de consumo.
Sin embargo, y por tratarse de elementos para la ingesta por parte de las personas, resulta sumamente peligroso el hecho de que muchas de esas bebidas se elaboren sin un control de higiene y niveles de alcohol que pueden provocar reacciones graves dentro del organismo de quienes las consumen.
Una de las más peligrosas de estas elaboraciones es el Cocuy de Penca, bebida popular en los estados Falcón, Lara y Yaracuy, y que ahora se vende en todo el territorio nacional debido a su bajo costo.
En Caracas, por ejemplo, este tipo de licor se oferta en todos los sectores populares. Los vecinos de las barriadas lo compran para revenderlo. Todos buscan la bebida por su bajo costo pero evaden el peligro mortal de consumirla.
Aunque no hay cifras oficiales, al menos unas 20 personas habrían fallecido por la ingesta de esta bebida solamente en la región capital.
La Organización Mundial para la Salud reveló que Venezuela descendió nueve puestos en la lista de consumo per cápita (litros de alcohol puro) en 2018. Para la fecha se estableció en 5,6; mientras que en 2015 era de 8,9, sin embargo, estas cifras no contienen la realidad venezolana en cuanto al consumo de bebidas artesanales.
Una de estas bebidas de mayor tradición en Venezuela es el Miche andino cuya elaboración es mucho más cuidadosa que cualquiera de las otras bebidas artesanales que han proliferado en el país:
https://youtu.be/wM8PB1bOjxU