Mientras algunos edificios se desmoronan, otros son ocupados ilegalmente por personas sin hogar o milicias progubernamentales, según afirmó la fundadora y miembro de la junta directiva de Fenasopadres, Nancy Hernández.
De acuerdo con cifras oficiales ofrecidas por el Gobierno de Nicolás Maduro, 8,5 millones de niños fueron inscritos en el sistema educativo hace un año y asistían a clases. Sin embargo, según estimaciones de Hernández, esta cifra podría haberse reducido a 6,5 millones.
“Nosotros, como organización, hemos determinado que el año académico 2018-19 se ha perdido”, dijo la portavoz en declaraciones para NPR, a propósito de la cantidad de semanas en que las clases fueron suspendidas, como consecuencia de los apagones que afectaron a todo el territorio nacional.
María Pérez es una de las cuatro maestras que aún asiste a dar clases en una escuela ubicada en Ramo Verde, un barrio pobre en las afueras de Caracas. La docente cuenta que ocho de sus colegas renunciaron recientemente, al no poder sobrevivir con un salario mínimo equivalente a unos 5 dólares mensuales.
Por su parte, Pérez vende accesorios de celulares los fines de semana para complementar los bajos ingresos que percibe por su profesión. A pesar de ello, comenta que también se ha planteado emigrar del país.
Como docente, ha sido testigo de cómo los niños se desmayan al ir a estudiar con los estómagos vacíos. Recientemente una niña se desplomó durante su clase de educación física por no haber cenado la noche anterior ni desayunado esa misma mañana.
“Me dan ganas de llorar”, sostuvo Pérez.
Roynel Riso, un delgado adolescente de 14 años, cuenta que se salta hasta dos días de clase por semana para repartir galones de agua en las casas de su localidad. A cambio, recibe un arroz o una pasta.
“Extraño ir a la clase de matemáticas”, dijo.
Los cortes de electricidad también son abundantes en esta zona adyacente a la capital, lo que repercute en el bombeo de agua a los hogares. A su vez, los representantes se niegan a enviar a sus hijos con los uniformes sucios.
Yureibis Coronado, una madre de tres hijos y habitante de esta zona, manifestó su preocupación por el futuro de sus pequeños.
“Es muy preocupante, porque los niños van a la escuela hoy para que puedan ser alguien mañana”, expresó.