Margarita Silva de 47 años vive en la Costa Oriental del Lago, donde el racionamiento eléctrico es de 12 y hasta 15 horas diarias, aunque la mayoría de las veces no se cumple y, junto a las fluctuaciones de voltaje, afectan la calidad de vida de los habitantes en los municipio Santa Rita, Miranda, Lagunillas, Simón Bolívar, Cabimas, Baralt y Valmore Rodríguez.
“Pasamos todo el día esperando que llegue la luz, se va sin previo aviso y hay hasta seis bajones en cuatro horas. Esto es desesperante y no hay soluciones ni respuesta”.
En Cabimas y Ciudad Ojeda, zonas petroleras del Zulia, los comercios y el mercado local solo trabajan cinco horas diarias, desde las 8:00 a.m. hasta el mediodía, al igual que las entidades bancarias. Ese circuito solo recibe electricidad en la mañana y después de las 2:00 de la tarde, todo está paralizado.
Comprar alimentos, enfriar agua, buscar gasolina, lavar la ropa, cocinar, y de último en la lista, descansar, ya dormir no es prioridad porque “hay que aprovechar cuando envían luz”, contó Ángel Molero, un chofer de transporte público, quien duerme en el frente de su casa.