El hecho causó controversia en el momento, pues para ese entonces el combustible venezolano era el más económico del mundo, aunque ahora lo sigue siendo.
El gobierno propuso adoptar nuevas medidas para el subsidio de la gasolina, indicando que el sistema de pago sería a través del carnet de la patria, para ello, los venezolanos debían registrarse en el sistema de esta credencial y registrar sus vehículos.
El mandatario acotó que quienes no se amoldaran a este ordenamiento y se rehusaran a inscribirse en el sistema del Carnet de la Patria deberían pagar el nafta a precio internacional.
Sin embargo, este plan nunca se ejecutó a cabalidad, pese a que millones de usuarios cumplieron con la medida impuesta por el Ejecutivo. No obstante, el jefe de Estado indicó que este sería un reajuste progresivo, que en un plazo de dos años sería concretado.
El “toma y dame” del pago
Actualmente un litro de gasolina de 91 octanos cuesta BsS 0,00001; mientras que la de 95 octanos tiene un valor de BsS 0,00006, pero la realidad es que no hay en circulación billetes o monedas con una denominación que se aproxime al costo que regularmente el común debe pagar, que oscila entre los 45 litros o más, generando un total de 0,0027 aproximadamente, por lo que los que salen ganando son los trabajadores que surten el combustible, pues al cancelarles con el billete más “bajo” no hay para dar cambio a los usuarios.
“Mi carro siempre se lleva 43 litros de gasolina y me toca pagar con el billete de dos pero los “bomberos” nunca tienen para dar vuelto” confesó un marabino mientras surtía combustible en una estación de servicio de la capital zuliana.
A pesar de que las gasolineras en Venezuela permanecen custodiadas por efectivos militares, el hecho de que cobren el servicio por encima de lo debido no deja de generar molestia en la población, algunos transportistas se muestran descontentos mientras que otros, resignados, solo aseguran que “no hay de otra”.