La pequeña empresaria Silvana Siqueira, de 39 años, se unió a otras cuatro mujeres en un automóvil y atravesó la frontera entre Brasil y Venezuela a principios de este año con un objetivo: someterse a una cirugía plástica.


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📅 11 Junio – 19 Julio 2026
Brasileros arriesgan su salud por cirugías baratas en Venezuela

No son las únicas. Según le dijeron a BBC News Brasil médicos y otros trabajadores de esa industria, en los últimos años ha crecido el número de brasileños que viajan a países colindantes como Bolivia o Venezuela para hacerse operaciones estéticas.
Y así fue como creció todo un mercado en torno a ese negocio.
En internet y en Facebook hay un sinnúmero de páginas y grupos dedicados al asunto.
Los interesados crean grupos de WhatsApp, formados en su mayoría por mujeres, en los que intercambian experiencias y organizan estos viajes, atraídos fundamentalmente por la oferta de precios más bajos que en Brasil.
Pero además, han proliferado los brasileños intermediarios entre pacientes, médicos y cuidadores para el postoperatorio.
No existen cifras estadísticas sobre cuántos son los brasileños que van a operarse a los países vecinos, pero el cambio de divisa favorable es uno de los principales atractivos.
Algunos procedimientos llegan a costar menos de la mitad de lo que valen en Brasil.
Siqueira se animó a ir a Venezuela después de escuchar las historias de éxito de varias amigas.
Ella pagó en total unos US$3.500 por los procedimientos.
Además, le pagó a una brasileña un paquete extra de unos US$530 para cubrir el viaje en carro y los cuidados del postoperatorio.
Pero existen riesgos. Desde caer en las manos de alguien que opera sin ser cirujano plástico, hasta ser sometido a operaciones en clínicas clandestinas que no pueden ofrecer cuidados postoperatorios adecuados.
De hecho en 2017 al menos dos brasileñas murieron en Venezuela y Bolivia.
Claro que estos riesgos también los corren quienes se operan en Brasil.
Cómo buscan clientes brasileños
Tanto en Bolivia como en Venezuela, muchos médicos y clínicas tienen un equipo dedicado específicamente a conquistar clientes en Brasil.
Lo hacen a través de intermediarios brasileños que anuncian el trabajo del profesional, divulgando por redes sociales fotos de supuestos resultados de las operaciones, o incluso promocionándolos personalmente en las zonas fronterizas.
Esos intermediarios generalmente cobran un porcentaje por cliente conquistado y suelen cerrar paquetes que incluyen todos los gastos, como transporte, estadía, cirugía y cuidados postoperatorios.
Después, los detalles de los viajes, los pagos y los procedimientos se comentan por WhatsApp, en grupos que reúnen a gente que va en las mismas fechas, normalmente entre 5 y 10 personas.
Entre quienes promueven las operaciones al otro lado de la frontera también están quienes ofrecen sus servicios como “cuidadores” para el postoperatorio. Suelen ser brasileños y no suelen estar adscritos a un médico específico.
Ellos ayudan a los pacientes a buscar a un profesional y cobran hasta US$800 por sus cuidados tras el procedimiento durante unos 15 días, que incluyen alojamiento, alimentación, acompañamiento y ayuda durante esa recuperación.
Pero las Sociedades oficiales de Cirugía Plástica alertan sobre el peligro que estos intermediarios presentan.
“Hay que tener cuidado porque existe el riesgo de que los pacientes sean captados por gente que trabaja a base de comisiones y porcentajes para llevar a los clientes a falsos cirujanos”, le dijo a BBC News Brasil Javier Ruiz Barea, el presidente de la Sociedad Boliviana de Cirugía Plástica.
Según la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica, la práctica de llevar a brasileños a hacerse cirugías plásticas a otros países es ilegal.
“Ellos engañan a la gente. Se trata de un tráfico de pacientes. Tienen un interés exclusivamente mercantil. El paciente es el objeto de mercancía”, dijo Denis Calazans, el secretario general de esa entidad.
Sin embargo, desde el anonimato, una persona que recibe a pacientes brasileños en Venezuela niega que la práctica sea criminal.
“Los médicos brasileños tratan de desacreditarnos. Dicen que somos engañosos pero nosotros no obligamos a nadie. La gente llega aquí de propia voluntad, ellos son los que nos buscan”.