Se trata de uno de los países con más expectativa de vida. De hecho, en el año 2016 el número de centenarios superaba los 65.600, con una quinta parte de ellos llevando una vida autónoma e independiente. A la dieta, se le suma buenos hábitos de vida como la práctica de actividad física y tener algo que los motive.
Pero no sólo Japón es uno de los países con mayor esperanza de vida sino también conmenores índices de problemas cardiovasculares y obesidad. En este sentido, la alimentación es clave. Abundancia de vegetales, baja ingesta calórica, escasez de azúcar y bajo o moderado consumo de grasas animales.

Pescado
El pescado es uno de los pilares de la dieta nipona. Aporta proteínas animales de calidad, antioxidantes, vitamina D y grasas necesarias, como es el caso de los ácidos grasos Omega 3. Es consumido, incluso, en el desayuno.
La recomendación general es la de consumir pescado al menos dos o tres veces a la semana. Los japoneses han hecho de este alimento su principal fuente de proteínas y aquí radica su baja tasa de problemas cardiovasculares y el buen estado de su metabolismo.
Algas
Las algas también son muy importantes en su alimentación, algo no muy extendido más allá de las fronteras japonesas. Entre sus propiedades, destaca que se trata de los únicos vegetales que aportan Omega 3, tal como lo hace el pescado. Además, son ricas en yodo y en otros nutrientes esenciales y benéficos para la salud en general. Las algas más consumidas en Japón son kombu, nori y wakame.
Productos fermentados
Los alimentos fermentados son opciones enriquecidas en el proceso de fermentación. Se añaden así, bacterias beneficiosas. Ejemplos de ello son el yogur o el nato(resultado de la soja fermentada), que forma parte de la dieta japonesa. Es un alimento rico en vitamina K2, que ayuda a conservar en buen estado arterias y dientes.

Baja ingesta de calorías
Otro de los factores positivos de la alimentación nipona es la restricción calórica tradicional. Consumen calorías de alta calidad, pero con moderación
Té verde
Rico en antioxidantes y polifenoles, el té verde contribuye en la prevención de cáncer y problemas cardiosvasculares. Es la infusión por excelencia entre los orientales, que hacen del té todo un ritual de vida y salud.
Aunque no adoptemos la dieta japonesa al 100%, sí es bueno conocerla y tener en cuenta algunos de sus hábitos, como consumir más pescado y té verde.