Karen Cooper organizó este fin de semana una boda, con vestido blanco, torta e invitados, en el parque Snell Family de Fort Myers, siguiendo los pasos de un grupo de activistas mexicanas contra la deforestación de los bosques, que decidió llamar la atención contrayendo matrimonio con árboles en ceremonias simbólicas.
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«Lo vi y pensé que deberíamos casarnos con el ficus, como algún tipo de broma, pero la gente me dijo que era una buena idea. Así que dije, de acuerdo, vamos a hacerlo», apuntó Cooper en declaraciones al diario The News-Press.
Al enlace celebrado este sábado en la localidad floridana acudieron amigos y vecinos de la prometida y del novio, un ficus cuyas raíces cubren una extensión de 8.000 pies cuadrados (744 metros cuadrados).
Aunque el laurel indio se encuentra en un terreno propiedad del ayuntamiento de Fort Myers, su raíces se extienden hasta un lote vecino que está a la venta por un millón de dólares.
Por ese motivo, en diciembre pasado el departamento de obras públicas de la ciudad autorizó la tala del árbol, a lo que se oponen Cooper y un grupo de residentes en el vecindario de Valencia Terrace, que se ha movilizado para frenar cualquier intento de talar el ficus.