Para emprender, no hay edad. Así lo demuestra el caso de Alina Morse, una niña nacida en el estado de Michigan que con tan sólo 7 años logró darle forma a una línea de chupetines sin azúcar capaz de combatir a las caries, la enfermedad crónica más común entre los menores de edad de acuerdo con las cifras del instituto de salud americano Centers for Disease Control and Prevention.
Dicho y hecho: desde aquel momento bisagra, toda la familia Morse se embarcó a ayudar a la niña en esta cruzada que acabaría con la creación de Zollipops, la marca de golosinas que hoy se ha convertido en la preferida de los dentistas y un ejemplo a seguir en materia de cuidado bucal.
Después de una rigurosa investigación que incluyó la consulta con diferentes especialistas en la materia, y una inversión inicial de $7.500 dólares -regalo de sus abuelos-, Alina se lanzó a experimentar posibles fórmulas.
Finalmente, en la cocina de su casa, esta mini emprendedora consiguió remplazar el azúcar tradicional por ingredientes más saludables como el eritritol, xilitol y stevia. Además, conquistó otro logro para nada desestimable: que sus chupetines fueran capaces de equilibrar el pH de la boca después de una comida.
Pero la joven no se ha quedado dormida en los laureles, y el 2017 lo ha comenzado con el anuncio de que la versión mejorada de sus chupetines tendrá una vida útil tres veces más larga, y que ahora también contendrá una respuesta glucémica más baja para saciar el hambre con mayor efectividad.
En la actualidad los dulces creado por Alina se venden en diferentes cadenas minoristas de Estados Unidos, y hasta se han posicionado como uno de los más vendidos de Amazon. Como si fuera poco, los pronósticos respecto al futuro de Zollipops son más que optimistas: este año se espera que la marca facture entre $1 y $2 millones de dólares. Sin dudas, un negocio redondo y sabroso a cargo de un pequeño gran talento.


