En la despedida de Jorge Sampaoli -ante la casi segura salida del argentino para ser seleccionador de su país-, el Sevilla fue muy superior al deprimido equipo navarro, al que ya ganaba 3-0 al descanso y al que goleó sin piedad con sendos dobletes del argentino Franco Vázquez y de Vitolo, con un gol cada uno en cada periodo, y uno del montenegrino Jovetic en la primera mitad.
Los locales ya tenían asegurada la cuarta plaza que les permitirá jugar en agosto la previa de la ‘Champions’ y los navarros, descendidos desde hace varias jornadas, la seguridad de no acabar colistas tras perder el viernes en Granada, por lo que ambos sólo se jugaban terminar bien una temporada muy dispar para unos y otros.
Tras el descanso, y ante la gran diferencia entre ambos equipos y la amplia ventaja local en el marcador, el partido tuvo poca historia y se tornó aburrido, además de que al conjunto navarro, inocente y muy débil física y, sobre todo, mentalmente, le siguió costando un mundo hallar vías de ataque.
Kenan Kodro lo intentó con un tiro lejano que paró Soria y luego Oriol Riera no llegó de cabeza a un centro de Berenguer, un bagaje ofensivo escasísimo para un equipo que aguantó como pudo el dominio hispalense, con profesionalidad, aunque seguramente con el deseo de que se acabara cuanto antes la pesadilla de una temporada aciaga.
Más aún, cuando Vázquez y Vitolo redondearon la fiesta sevillista con un doblete cada uno al hacer el argentino el cuarto a la hora de juego, al remachar un perfecto centro del brasileño Mariano, y Vitolo el 5-0 tras una bonita jugada personal, a diez del descanso.
Sampaoli y el técnico osasunista, el serbio Petar Vasiljevic, dieron minutos al brasileño Ganso y al galo Ben Yedder, y al lateral Fuentes y a los chavales del filial Olavide y Kike Barja, pero el marcador no se movió más en un choque con el que Osasuna dijo adiós de una forma muy triste a la Primera División.