El viernes se desarrolló la audiencia en contra de Flores, quien fue detenido preventivamente por seis meses, cuando intentaba escapar, tras cometer el femicidio.
La amiga de Peraza, también venezolana, declaró: “Escuché gritos en el cuarto y cuando fui a la habitación él tenía un cuchillo en la mano. La amenazó con que le diera el celular y la obligó a desnudarse. A mí me obligó a que los grabara con el teléfono, mientras la violaba y me dijo que, si no lo hacía, nos mataría a ambas”.
La testigo también reveló que Flores le ordenó que pusiera a calentar agua para desfigurarle el rostro a su novia.
En medio de la trifulca, la venezolana le ofreció 800 dólares en efectivo a su novio para que no les hiciera daño y le prometió que no lo denunciaría, pero las palabras de Peraza no fueron convincentes para Flores y comenzó a atacarla con el arma blanca en sus muslos.
La testigo aseguró que en un descuido del atacante ella pudo escapar y gritó que Flores tenía un cuchillo e iba a matar a su amiga. La situación alarmó al asesino y ayudó a Peraza a huir, pero cayó en una cuneta y fue atacada.
Romina dejó en orfandad dos hijos, uno de 15 y otro de 5 años.
Los hechos ocurrieron en la Urbanización Colinas de Santa Cruz, ciudad de David —al oeste de Panamá, a 444 kilómetros al oeste de la capital— donde, al parecer, residen varias mujeres venezolanas dedicadas a la prostitución. Flores tenía apenas 15 días de haber llegado a Panamá a visitar a Romina.