Las prótesis que se utilizaban en aumento de pecho antiguamente, que en muchos sitios aún se usan porque son mucho más baratas, estaban compuestas por silicona de baja cohesividad (silicona líquida o semilíquida). El problema este gel es doble: por un lado, permite que en el implante se formen pliegues acusados, que causan una fricción con los tejidos circundantes y entre las capas de la cubierta de la prótesis, lo que con el tiempo lleva a la fractura de dicha cubierta, esto es, a que el implante se rompa. Y cuando se rompe la prótesis, dada la naturaleza líquida del contenido, puede producirse una salida de silicona fuera del bolsillo del implante, con las consecuencias que ellos conlleva.


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Así es como envejecen los pechos operados

Por otro lado, cuando el gel es realmente líquido (prótesis mas antiguas) puede producirse lo que conoce como “sudación”; es decir, las moléculas de silicona se filtran por los poros de la cubierta incluso sin que ésta este rota, pudiendo aparecer silicona fuera del bolsillo.
Este es el motivo por el cual se recomienda el recambio entre 10 y 15 años después del aumento de pecho, tiempo en el que se estima que empieza a aumentar el riesgo de rotura de la prótesis. Es importante que el recambio se haga antes de que la prótesis se rompa para evitar la “fuga “ de silicona fuera del bolsillo.
AHORA SON CASI DE POR VIDA
Hoy en día las prótesis modernas son las de gel de silicona de alta cohesividad. Esto significa que la silicona de las que están hechas es como una especie de goma, que aunque la cortes no se va a deformar, ni esparcir por ningún lado. Por eso no hay miedo a que exista salida del gel de silicona fuera del bolsillo. Esto nos permite tener una actitud muy distinta e incluso plantearnos la posibilidad de no tener que sustituir los implantes, cosa que es necesaria con las prótesis de gel de baja cohesividad y gel líquido.
¿Y CÓMO ENVEJECEN?
Lo habitual es que la mama siga su proceso natural de envejecimiento. La prótesis se queda fija en el lugar donde fue implantada, sin embargo, y en función de su peso y de las circunstancias vitales de cada paciente (embarazos, lactancias, cambios de peso) la mama se descuelga produciéndose un descenso de la posición del complejo areola-pezón. Tras la implantación de las prótesis mamarias, se recomienda un seguimiento periódico de la paciente.
Cuando el envejecimiento mamario se hace evidente, suele indicarse la realización una pexia mamaria (elevación del pezón y eliminar el exceso de piel) para que la mama siga gozando de una apariencia natural y armónica. En ese caso puede optarse por cambiar la prótesis si se quiere modificar el volumen, retirarla y sustituirla por grasa o incluso mantenerla si el implante es de calidad y esta en buenas condiciones, todo ello dependiendo del tiempo que lleve puesto y los deseos de la paciente.
¿CÓMO SE SABE SI LAS PRÓTESIS DE SILICONA TIENEN UNA ROTURA?
Si se trata de prótesis de silicona es difícil de detectar, tanto para el paciente como para el cirujano plástico, ya que muchas veces este tipo de roturas son asintomáticas (no hay síntomas o signos que permitan darse cuenta de manera infalible). Por esta razón es recomendable realizar resonancias magnéticas para detección de roturas con una periodicidad que varia dependiendo de la prótesis (cada 10 años a partir de los 15 años de la implantación para prótesis de gel cohesivo tipo III).
No obstante, puede haber síntomas en algunos casos, algunos de ellos: bultos o nudos alrededor de la prótesis o en la región de la axila, cambios en el tamaño o forma de la prótesis, etc. Lo que se debe hacer es consultar a la brevedad con el especialista. Si se trata de rotura de prótesis de solución salina, se lo notará porque las prótesis se desinflan, y los senos o el seno pierde su tamaño o forma original.