
Cuando Campari pagó $760 millones por Grand Marnier, la casa estaba valorizada en unos $500 millones. Ahora, ha decidido más que doblarle el precio.
La propiedad tiene diez habitaciones, una piscina de tamaño olímpico, un salón de baile y establos con capacidad para 30 caballos.
Además, posee uno de los jardines más bellos de Europa, que incluye 35 acres de césped, 1,500 plantas y 20 invernaderos que protegen vegetación tropical.

El CEO de Campari Bob Kunze dijo a Bloomberg que el precio de $1,100 millones es la tasación máxima, y que podrían aceptar $330 millones. Aun si se vendiera a ese precio seguiría siendo la casa más cara del mundo, pues la propiedad más cara que se ha vendido hasta el momento también está en Francia: un Chateu de Luis XIV a las afueras de París que se vendió en diciembre del 2015 por $275 millones.

El contrato de compra incluirá una cláusula para evitar que los futuros dueños modifiquen el estilo de la tradicional propiedad construyendo nuevos edificios.
El arquitecto que diseñó los jardines de la Torre Eiffel y los Campos Elíseos fue el responsable del diseño de Les Cedres, incluida su enorme piscina.
Unos 15 jardineros profesionales están empleados a tiempo completo para las labores de mantenimiento.

Los vecinos de esta majestuosa mansión pertenecen a la élite mundial, como el compositor británico Andrew Lloyd Webber.
La comuna de Saint-Jean-Cap-Ferrat, que tiene una población de 2,000 habitantes, siempre fue el lugar de descanso de celebridades y figuras de renombre. Allí pasaban sus vacaciones Winston Churchill, Charlie Chaplin, David Niven, Richard Burton y Elizabeth Taylor, el Príncipe Raniero III de Mónaco.