La final de baloncesto entre EEUU y la URSS se transformó en un nuevo capítulo de la Guerra Fría, ya que al final de los 40 minutos EEUU había ganado 50-49. Sin embargo, una protesta soviética en la que reclamaban que habían solicitado tiempo muerto, hizo que los árbitros concedieran una jugada más en la que Alexander Belov encestó y la URSS se hizo con la medalla de oro. Los americanos no se presentaron a la ceremonia de entrega de medallas. Las medallas de plata están aún custodiadas por el COI en su sede de Suiza.