El primer campeón olímpico mexicano, el jinete Humberto Mariles, militar, desobedeció la prohibición del presidente de México para viajar a los Juegos de Londres ’48. Tiempo después fue condenado a veinte años de prisión por homicidio y, ya en los setenta, detenido por narcotráfico en París. Murió en la cárcel, lejos de la gloria que pudo haber merecido.