Con goles de Gareth Bale y de Robson-Kanu, los galeses se impusieron (2-1) ante una selección de eslovaca que dio pelea, de hecho logró empatar el partido con un gol de Duda, pero al final no fue capaz de mantener la igualdad.
La cita con la historia de Gales no comenzó como quería. En su primer encuentro en una Eurocopa el miedo pareció que se apoderó de ellos y Eslovaquia, también primeriza en este certamen, salió con más hambre, esta personificada en Hamsik, pero todo fue simple espejismo. Los galeses se hicieron con el esférico adueñándose de la situación.
El viento parecía favorable, confabulándose todo para que sucediera la primera cosa buena para los dragones. Bale disparó un misil de tiro libre, que con la mala ubicación del portero, terminó en un gol histórico; nada más que el primero de Gales en este torneo en toda su historia. La aparición estelar de la estrella del Real Madrid fue eso “una aparición”, porque luego no se le vio más y entonces las cosas se comenzaron a torcer.
Eslovaquia también empezó a creérsela. Cansados de ver como Gales tocaba, los eslovacos empezaron a darse cuenta que podían hacer daño y como sus rivales no aprovechaban sus ocasiones más claras, estos se animaban aún más; así llegó el gol de Duda.
La cita histórica se volvió un sube y baja; el miedo a perder hacia a los de Coleman recular más, por lo que Eslovaquia se hizo fuerte haciendo creer que podía llevarse el partido, pero el trabajo invertido en la fase de clasificación no se podía perder así que el ataque volvió a ser el arma de los dragones yRobson-Kanu, quien también vino del banco, puso arriba a los británicos.
Gales sudo y muy cerca estuvo de caer, pero un buen pase de Ramsey acabó por romper el bloqueo de su equipo. Al final, el trabajo dio sus frutos y la cita no se desarrollo como habían imaginado, pero todo acabó bien. En esta ocasión la historia decidió sonreírles a los de Gales, dándole ánimos para hacerlo mejor en un segundo encuentro.