El exministro de Petróleo presentó acusaciones directas contra el exfiscal general Tarek William Saab y otros funcionarios de alto rango, señalándolos como responsables de graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo torturas y un régimen de aislamiento extremo durante su tiempo en prisión.
El Aissami detalló que su captura tuvo lugar el 9 de abril de 2024, cuando fue abordado por sujetos encapuchados en su residencia sin una orden judicial previa. Tras un episodio de violencia física contra su esposa y su persona, fue trasladado al Batallón de la Policía Militar en Fuerte Tiuna. Allí, permaneció confinado durante un año y nueve meses en una reducida estancia conocida como la celda del castigo.
El testimonio describió condiciones de reclusión calificadas como inhumanas:
- Tortura lumínica: Un reflector de gran potencia permaneció encendido sobre su lecho de cemento las 24 horas del día durante ocho meses.
- Aislamiento total: Se le impidió cualquier contacto con su familia y abogados de confianza durante más de dos años.
- Negación de higiene: Se le prohibió el acceso a servicios básicos de aseo personal, incluyendo el corte de cabello y uñas, con el fin de vulnerar su dignidad.
Uno de los puntos más críticos de la comparecencia ocurrió cuando El Aissami narró las visitas que recibió de Tarek William Saab. Según su relato, el entonces fiscal general se burló de sus condiciones de encierro y le profirió amenazas psicológicas, asegurándole que el país y el mundo entero lo odiarían, además de instarlo a olvidar a su familia.
El exfuncionario también denunció haber sido presionado para admitir responsabilidad en el caso Pdvsa-Cripto, negando rotundamente la cifra de 23.000 millones de dólares en desfalco, la cual calificó de absurda. Asimismo, defendió su gestión al frente de la industria petrolera, asegurando que logró elevar la producción nacional de 330.000 a cerca de un millón de barriles diarios.
En cuanto a su estado de salud, El Aissami denunció negligencia médica. Padeciendo de hipercoagulación por factor V Leiden, aseguró que se le negaron medicamentos y atención adecuada. Relató que, tras una cirugía de emergencia por una hernia en noviembre de 2025, fue trasladado de forma forzosa apenas cuatro horas después de la intervención, lo que provocó complicaciones en su recuperación. Además, señaló haber desarrollado el síndrome de Raynaud debido a las bajas temperaturas impuestas en su celda.
Visiblemente conmovido, el exvicepresidente concluyó su intervención exigiendo un juicio público y abierto a la ciudadanía, argumentando que, ante la magnitud de las acusaciones, la transparencia debe ser el eje central del proceso judicial.