Al ritmo contagioso del merengue, los seguidores dominicanos festejaron con entusiasmo la racha invicta de su equipo durante los tres primeros encuentros de la fase eliminatoria del Clásico Mundial de Béisbol (CMB) 2026, celebrados en el LoanDepot Park de Miami. “¡Qué venga Venezuela!”, exclamaban en los corredores del recinto. De igual manera, los fanáticos venezolanos, al son de los tambores, celebraron su propia seguidilla de tres victorias consecutivas. “¡Queremos a los domis!”, fue el cántico que resonó en el ambiente de celebración.
República Dominicana Vs. Venezuela: La rivalidad que enciende el Clásico Mundial de Béisbol
La histórica pugna beisbolera entre ambas naciones se vive con intensidad en Miami

Estos desafíos verbales anticipaban el enfrentamiento del miércoles 11, el último de la ronda clasificatoria, que pondría cara a cara a ambas novenas. Aunque el esperado duelo no era decisivo para la clasificación, ya que ambos equipos tenían su pase a cuartos de final, sí tenía un gran valor para el orgullo y los egos. En el plano deportivo, el vencedor se aseguraría el primer lugar del Grupo D, evitando así un cruce crucial contra el poderoso equipo de Japón, actual campeón defensor.
Con una asistencia de 37.442 personas, incluyendo espectadores de pie, las entradas se habían agotado días antes, lo que confirma el auge de la rivalidad beisbolera entre estas dos potencias caribeñas en los últimos años. Este enfrentamiento deportivo entre quisqueyanos y venezolanos tiene raíces antiguas y esporádicas, con los primeros registros en la década de los 60 del siglo XX, durante los ya desaparecidos Juegos Interligas, y que se consolidó desde los años 70 con la nueva etapa de la Serie del Caribe.
Aunque el béisbol fue introducido en Venezuela y República Dominicana casi al mismo tiempo a finales del siglo XIX por peloteros cubanos, fue la nación suramericana la que inicialmente tomó la delantera en el desarrollo del deporte. Ambos países contaban con campeonatos amateur desde los años 30. El primer venezolano en debutar en las Grandes Ligas fue el lanzador Alejandro Carrasquel en 1939, mientras que el primer dominicano, Oswaldo Virgil, lo hizo en 1956.
La Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) se fundó en 1945. Venezuela también tuvo al primer latinoamericano seleccionado para un Juego de Estrellas y a los primeros en ganar el premio Novato del Año (Alfonso Carrasquel en 1951 y Luis Aparicio en 1956). Por su parte, la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM) fue creada en 1951. Al finalizar la década de los 50, siete venezolanos habían jugado en la MLB, frente a solo dos dominicanos. Sin embargo, desde los años 60, la balanza se inclinó a favor de los quisqueyanos.
El gran número de peloteros dominicanos, solo superado por los estadounidenses, se debe en gran medida a la creación de academias de béisbol por parte de equipos de la MLB en la isla desde finales de los 50. Los altos niveles de pobreza y la pasión por el juego motivan a muchas familias a ver en el béisbol una oportunidad para mejorar su calidad de vida. Un fenómeno similar ocurrió en Venezuela durante los 80 y 90, pero las academias terminaron por abandonar el país debido a los obstáculos impuestos por el chavismo.
Cantidad y calidad
Con el tiempo, la supremacía dominicana se ha fortalecido. Se estima que para la temporada 2026, el número de peloteros de ese país en la MLB superará los 1.000, en comparación con los aproximadamente 500 venezolanos. Este hecho ha intensificado el debate sobre la calidad de los jugadores entre fanáticos, analistas, medios y los propios peloteros, con argumentos sólidos de ambos lados.
Los dominicanos presumen de sus cinco miembros en el Salón de la Fama —Juan Marichal, Pedro Martínez, Vladimir Guerrero, David Ortiz y Adrián Beltré— y del contrato más lucrativo en la historia de la MLB, el de Juan Soto. Los venezolanos, por su parte, destacan sus 63 premios Guante de Oro —la cifra más alta después de Estados Unidos—, la Triple Corona de Miguel Cabrera y el campeonato de Serie Mundial logrado por Oswaldo Guillén como mánager de los Medias Blancas de Chicago, hitos sin precedentes para peloteros latinoamericanos.
Así, venezolanos y dominicanos se encuentran en la sexta edición del CMB, compartiendo grupo en Florida, un estado con una gran comunidad de ambas nacionalidades. Los seguidores quisqueyanos anhelaban “vengar” la derrota sufrida ante Venezuela en 2023, mientras que los venezolanos buscaban repetir la hazaña. No obstante, el verdadero desafío para ambos equipos llegará en los cuartos de final, donde se enfrentarán a los difíciles conjuntos asiáticos de Corea del Sur o Japón.