«Es imperativo negociar con Estados Unidos una excepción humanitaria para el petróleo. Entiendo que ya se están adelantando gestiones en esa dirección», afirmó Pichón durante una rueda de prensa del portavoz de António Guterres, secretario general de la ONU, en la que participó de forma virtual desde La Habana.
Subrayó que esta medida representa la “única vía” para impedir que el panorama en Cuba se deteriore aún más.
El coordinador explicó que, a casi un mes de la orden ejecutiva del presidente de EE.UU., Donald Trump, para intensificar el bloqueo de combustible a la isla, la situación ha evolucionado de una carencia «temporal» a una de carácter «sistemático», convirtiéndose en «el principal multiplicador de riesgos humanitarios».
“Conforme persiste la falta de energía, las vulnerabilidades se agravan con rapidez y se transforman en riesgos humanitarios de mayor seriedad. Observamos cómo los servicios básicos se ven reducidos e interrumpidos, y la vida diaria de la gente común se torna cada vez más precaria”, detalló.
Pichón expresó su pesar porque, a pesar de la oposición del Tribunal Supremo de EE.UU. a los aranceles de Trump —con los que amenazó a quienes transportaran crudo a Cuba—, la emergencia nacional sigue en pie. A su parecer, esta situación “ofrece un marco legal más amplio para aplicar sanciones adicionales a las naciones que proveen petróleo a Cuba”.
El representante de la ONU valoró las gestiones de países como México, Canadá y miembros de la Unión Europea, pero recalcó que el acuerdo con Estados Unidos es indispensable.
«Incluso nuestras propias capacidades se verán severamente limitadas a menos que se establezca una excepción humanitaria para el petróleo y la ayuda. Y eso dependerá de los esfuerzos diplomáticos que se puedan realizar con Estados Unidos», concluyó.