Según información del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, el temblor tuvo su origen a una profundidad de 54 kilómetros, con un epicentro situado a 13 kilómetros al oeste de la localidad de Punitaqui, en la región de Coquimbo.
El sismo principal, que fue perceptible hasta en Santiago, la capital de la nación, fue antecedido por una réplica de 4.1 grados a las 10:47 de la mañana, localizada al norte de la misma región de Coquimbo, la cual no generó incidentes mayores.
Las autoridades competentes ratificaron que el evento sísmico no cumplía con las características para provocar un tsunami en el litoral chileno, quedando esa posibilidad totalmente descartada.
Es importante recordar que Chile se encuentra en el borde suroriental del cinturón de fuego del Pacífico, considerada la zona con mayor actividad sísmica del planeta. El país experimenta cientos de sismos de baja intensidad debido a la subducción de la placa de Nazca bajo la placa suramericana.
Como antecedente histórico, en 1960, la zona de Valdivia, en el sur de Chile, fue epicentro del terremoto más potente jamás registrado, alcanzando una magnitud de 9,6, y que lamentablemente ocasionó la muerte de 1.655 personas.