La ONG, con sede en Madrid, alertó en un comunicado que «hay barrios enteros» de la isla contagiados con estas arbovirosis. Asimismo, afirmó haber recibido testimonios que describen una «alarmante crisis sanitaria» y la incapacidad sistémica de los servicios médicos para proporcionar diagnósticos certeros y tratamientos efectivos.
Las personas afectadas han manifestado síntomas como fiebre alta, dolores musculares y articulares, ictericia (coloración amarillenta de la piel), diarrea intensa, vómitos y erupciones cutáneas. «La severidad de estas manifestaciones, particularmente en población pediátrica y de adultos mayores, pone de manifiesto la urgencia de una respuesta sanitaria oportuna», añadió la organización, que también expresó preocupación por los contagios entre la población reclusa.
El Observatorio considera que existe «mucha incertidumbre» respecto a la reacción del gobierno ante esta situación. Esto se debe, según la ONG, a que muchas personas desisten de acudir a los centros de salud por la falta de recursos para realizar diagnósticos. Esta coyuntura, argumentó, evidencia «una profunda disfunción en la infraestructura sanitaria que compromete la salud pública».
La semana pasada, la viceministra de Salud Pública, Carilda Peña, reconoció que la circulación actual de los virus del dengue, el chikunguña y el oropouche representa un problema «nacional». Señaló que los índices de infestación de mosquitos son «muy elevados» y que la situación por la escasez de combustible en el país hace «muy compleja» la realización de fumigaciones.