Tina confesó el rápido y doloroso tránsito que vivió su familia: «Me fui de un mundo en el que nadie me conocía a uno en el que toda la gente nos odiaba». Esta transformación del anonimato al señalamiento público ha sido una batalla emocional constante para quienes llevan lazos sanguíneos con Saldívar.
El estigma y el vínculo con Selena
La entrevista se centró en la «herida imperecedera» del estigma social. Ser pariente de una asesina famosa ha traído a la familia burlas, rechazo, miradas de desconfianza y la sensación de ser acusados implícitamente.
De manera impactante, Tina reveló que ella misma trabajó para Selena en algún momento. Este vínculo directo con la «Reina del Tex-Mex» ha obligado a la sobrina a convivir con sentimientos contradictorios de dolor, culpa y un deseo incesante de escapar del juicio colectivo. «La gente nos odia», aseveró.
Una batalla legal frustrada
Además del dolor mediático, Tina abordó la constante lucha legal de la familia por reintegrar a Yolanda Saldívar a la sociedad. La sobrina indicó que la familia había preparado argumentos, testimonios de carácter y documentos que supuestamente probaban una reforma personal.
Sin embargo, el panorama legal sigue siendo una «piedra constante en el camino». La Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas negó en marzo pasado la petición de libertad condicional para Yolanda Saldívar.
Según Tina, aunque la familia estaba preparada para esta negación, su estrategia legal se vio desarticulada por la resistencia institucional. La negativa oficial de las autoridades se sustentó en que Saldívar aún representaría «una amenaza continua para la seguridad pública».