La actividad sísmica que se ha venido registrando en las fallas geológicas Boconó y Oca-Ancón, ambas circundantes al estado Zulia, ha mostrado una notable disminución en su intensidad. Estos movimientos telúricos, que comenzaron el miércoles 24 de septiembre y continuaron los días 25 y 26, han sido monitoreados de cerca por la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS), así como por geólogos y geodestas, quienes coinciden en que la tierra se está estabilizando progresivamente.
Las localidades de Bachaquero, San Timoteo y Mene Grande, en el Zulia, junto con Carora, en el estado Lara, han sido identificadas como los epicentros de esta actividad. Los expertos han clarificado que se trató de un enjambre sísmico, un fenómeno distinto a un terremoto con sus subsecuentes réplicas. Un enjambre sísmico se define como la ocurrencia de un conjunto de eventos telúricos de intensidad moderada a baja en una zona geográfica específica durante un lapso de tiempo corto.
El ingeniero geólogo Francisco Bongiorno Ponzo, quien ejerce la docencia en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Los Andes (ULA) en Mérida, explicó que la secuencia sísmica se inició aproximadamente a las 10:00 p.m. del 25 de septiembre. A lo largo de las horas subsiguientes, se contabilizaron alrededor de una docena de eventos sísmicos, todos ellos de magnitudes progresivamente menores.
En lo que respecta al estado Zulia, el evento telúrico inicial tuvo lugar el miércoles 24 de octubre a las 6:10 p.m., con un temblor cuyo epicentro se ubicó en Bachaquero y registró una magnitud de 6.1 grados en la escala de Richter. Este movimiento se percibió de manera significativa en Maracaibo y otras poblaciones de la región.