La firma de Silicon Valley propuso sustituir la legislación por un «instrumento legislativo más adecuado».
La exigencia, según EFE, se articuló en el marco de una consulta pública abierta por Bruselas sobre la aplicación de la norma. Apple, una entidad que recientemente fue objeto de una sanción de 500 millones de euros por parte del Ejecutivo comunitario y obligada a flexibilizar su ecosistema operativo a la competencia, argumentó que la DMA había provocado una demora en la implementación de nuevas funciones dentro de la UE.
Entre las innovaciones postergadas, la empresa mencionó la prestación de ‘Live Translation’ para sus AirPods y el sistema de inteligencia artificial incorporado en sus dispositivos, una tecnología diseñada para la traducción instantánea de conversaciones.
Privacidad, seguridad e interferencia política
La justificación principal de Apple radicó en la privacidad y la seguridad del usuario.
La compañía señaló que características como ‘Live Translation’ se concibieron para procesar datos localmente, en el dispositivo, asegurando la privacidad de las conversaciones.
Según la firma, el acatamiento estricto de la DMA comprometería este diseño al obligar la exposición de las funciones a terceros desarrolladores, un riesgo que la Comisión Europea, a juicio de Apple, no aceptó como argumento válido. La tecnológica acusó a Bruselas de obstaculizar la innovación.
Como alternativa a la derogación total, la corporación propuso que la aplicación de la DMA recayera en una agencia europea independiente. Esta entidad, según su planteamiento, debería estar separada de la Comisión, exenta de interferencia política y capacitada para asegurar una implementación «predecible, equitativa, equilibrada» y respetuosa de los derechos fundamentales.
Ante el pronunciamiento de Apple, Thomas Regnier, portavoz de Soberanía Tecnológica del Ejecutivo comunitario, sostuvo que el «cumplimiento de la DMA no es opcional, es una obligación». No obstante, admitió que era natural que las empresas requiriesen tiempo adicional para ajustarse a los requerimientos normativos.