A través de un comunicado oficial, la compañía estatal calificó el hecho como una “agresión extremista”</strong > dirigida a una “infraestructura de vital importancia para el flujo de la energía eléctrica en el país”. Según la corporación, el propósito de esta acción era privar de energía eléctrica a todo el territorio nacional.
“Esta agresión extremista busca privar al pueblo venezolano del servicio eléctrico, como parte de una estrategia fascista destinada a desestabilizar la paz y la unión nacional que prevalecerá ante las amenazas externas”, reseñó el texto.
La misiva también hizo eco de las declaraciones del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, al indicar que estos ataques son una manifestación de la “guerra eléctrica”, impulsada por grupos que actúan al servicio de “intereses oscuros y agendas desestabilizadoras”.
Para concluir, el comunicado señaló que ante estos eventos, “la respuesta de los trabajadores y las trabajadoras de Corpoelec y el pueblo venezolano será firme y cohesionada, demostrando una vez más su determinación ante cualquier amenaza”.
Cabe recordar que el pasado miércoles 10 de septiembre, la empresa había denunciado un ataque contra dos líneas de transmisión de 230 kV, lo que también fue calificado como un “sabotaje” en medio de una “sistemática agresión” atribuida a Estados Unidos, en el contexto del despliegue militar estadounidense en el mar Caribe cercano a Venezuela.