«El Signor Armani, como era conocido con gran respeto y admiración por empleados y colaboradores, expiró tranquilamente, rodeado de sus seres queridos. Incansable hasta el final, se dedicó a su empresa, a las colecciones y a los numerosos proyectos en curso y futuros hasta sus últimos días», se lee en la misiva.
A lo largo de su prolífica carrera, Giorgio Armani consolidó una visión que trascendió la industria textil para abarcar diversas facetas del estilo de vida, demostrando una notable anticipación a las tendencias y un gran pragmatismo. Su impulso provenía de una curiosidad insaciable y una profunda conexión con el presente y las personas, lo que le permitió establecer un diálogo directo con el público, ganándose el afecto y el respeto general por su habilidad para conectar con la audiencia.
Siempre atento a las necesidades de la comunidad, Armani participó activamente en diversas iniciativas, mostrando un especial compromiso con su querida Milán. La empresa que fundó, con medio siglo de historia, fue construida con pasión y paciencia, y la independencia de pensamiento y acción se convirtió en su sello distintivo. El grupo Armani, en la actualidad y en el futuro, continúa siendo un fiel reflejo de este espíritu, y su familia y empleados se encargarán de dirigirlo manteniendo la continuidad de estos valores fundamentales.