La embarcación, proveniente de África, volcó justo cuando intentaba aproximarse a una nave de Salvamento Marítimo. Según las autoridades, el movimiento brusco de varios ocupantes que intentaban saltar antes de tocar tierra firme fue el detonante del trágico suceso.
Entre las víctimas mortales se encuentran dos niñas de cinco años y una adolescente de 16. Una de las niñas, inicialmente reportada como desaparecida, fue identificada tras los infructuosos intentos de reanimación. Otros dos menores, un niño de tres años y una niña de cinco, fueron trasladados de urgencia en helicóptero al Hospital de Tenerife en estado grave por ahogamiento incompleto. Cuatro menores más con síntomas de disnea fueron hospitalizados en El Hierro.
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, presente en el puerto, elogió la heroicidad de los equipos de rescate: «Los profesionales de Salvamento se tiraron al agua sin dudar, entre una mezcla de agua y gasolina, jugándose ellos la vida.» Clavijo detalló que la embarcación tenía «compartimientos» donde algunas personas quedaron atrapadas.
Desde Madrid, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, expresó en redes sociales: «El drama vivido en El Hierro debería conmovernos a todos.
Vidas perdidas en un intento desesperado de encontrar un futuro mejor. Es una cuestión de humanidad.» El delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, reiteró la criticidad del trasbordo: «Muchos llegan agotados, sin fuerzas. La mínima demora puede ser fatal.»
Esta tragedia subraya la brutal realidad de la ruta migratoria canaria, una de las más peligrosas del mundo. Según la ONG Caminando Fronteras, solo en 2024 más de 9.700 personas han perdido la vida intentando cruzarla. A pesar de los esfuerzos de rescate, la desesperación de miles de personas que huyen de conflictos, pobreza y persecución sigue cobrándose vidas humanas de forma implacable.