Las condiciones meteorológicas extremas dejaron además miles de viviendas dañadas, árboles y tendido eléctrico derribados, cortes masivos de energía eléctrica y centros de salud colapsados por la llegada de personas heridas.
El evento más mortífero ocurrió en el condado de Laurel, Kentucky, donde el sheriff John Root confirmó la muerte de nueve personas, con “numerosas lesiones graves” registradas. En Missouri, otras cinco víctimas se reportaron en la ciudad de St. Louis, mientras que dos personas fallecieron en el condado de Scott, al sureste del estado, según informó NBC News.

El sistema de tormentas formó parte de un frente de baja presión que cruzó regiones del Medio Oeste y del Valle de Ohio, generando condiciones de inestabilidad atmosférica.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), se emitieron alertas por tornados, vientos huracanados y granizo de gran tamaño en varios estados, incluyendo Illinois, Indiana, Arkansas, Tennessee y Ohio. La trayectoria del sistema se dirigía hacia el este del país.

Fuente: DiarioParadigma