Los padres del pequeño Julen, quien cayó en el pozo que mide alrededor de más de 100 metros de profundidad y 25 centímetros de diámetro, han vivido cinco días de angustia, desespero sin poder dormir pensado como permanece su pequeño hijo en las profundidades del pozo.
Cabe mencionar que la pareja, ya había perdido un hijo de nombre Oliver, en el 2017, debido a un infarto; sin embargo los progenitores del pequeño Julen, tienen esperanzas que su hijo este vivo y cuidado por el ángel en el que se convirtió su hermano mayor.
Desde que comenzó el rescate se ha seguido detalle a detalle por los medios de comunicación y expertos en la materia, pero no se han tenido señales de que el niño sigue con vida.
Mientras la esperanza no muere, un tapón de piedras impide a los rescatistas, entre ellos bomberos, ingenieros y empresarios expertos en excavación, llegar al niño, del que se sospecha quedó atrapado bajo un obstáculo y enfrenta complicaciones actualmente.
En una carrera contrarreloj, las autoridades excavan un túnel vertical en paralelo al pozo, donde cayó el pequeño cuando jugaba con sus amigos cerca de donde sus padres y demás familiares almorzaban en la sierra de Totalán, Andalucía de España.
El rescate, que mantiene a España con el alma en vilo, incluye cavar un túnel en dirección a una montaña para intentar llegar a donde se supone que está Julen. Pero estas labores, que avanzaban con mayor rapidez que las del túnel horizontal, enfrentaban complicaciones que ralentizaban los esfuerzos y se cuenta que los trabajos durarían días y un aproximado de 20 horas, mientras que crece el desespero de los padres y de todo un país entero por enterarse el paradero del infante.
Cuando se llegue a la profundidad en la que se sospecha está el niño, un equipo de mineros excavará manualmente una galería perpendicular para conectar ambos pozos.

